PENSAMIENTOS

Belleza y austeridad: remedio metafísico para la súperabundancia de bienes superfluos. mmm… xico qué rico.

la batalla del arte se juega, ciertamente, en la vida privada del artista.
Salvador Paniker

La vida es un cuento que como todo el mundo sabe no hemos inventado nosotros. No haberlo inventado nosotros es y no es una desgracia. Pero da absolutamente lo mismo: aquí estamos todos esperando la gloria del señor.
Lux et voluptas, como reza un ícono de los pintados por Camuñas. Artista y pintor callejero especialista en retratar a demonios interiores, tentadoras mujeres objeto del deseo más procaz, visionarios desquiciados, santos alcohólicos que cargan con su cruz y su delirio, y un sinfín de bestezuelas nacidas del inframundo de la imaginación y la fantasía del abigarrado inconsciente camuñesco, que se alimenta de los efluvios de los floripondios que crecen por doquier en el paraíso metafísico y persignado del tío pascual.

Una aberración más de la realidad, esa infinita caja de pandora alocada y sobrexcitada como la naturaleza de los trópicos, o la imaginación de los adoradores de la vírgen de la magdalena, el modelo que más se lleva en xicochimalco, pueblo sumido en la irrealidad a las faldas del cofre de perote y en el estado de la Vera Cruz.

Y de cristo ni hablar, y ni mucho menos hablarle, pues una mala pasada hizo que encarnara en Chuy desquiciado y mescalínico que nada como pez donde no hay agua, en un desierto donde parece que sólo haya peyotes que comer, ni modo, estamos desamparados. Los dioses no sólo se han ido de vacaciones, sino que los hijoeputas, además de tatuarse hasta el pito, han decidido ponerse hasta la madre.

Decía que la vida es un cuento que solemos leer de manera más o menos distraída, hasta que nos damos cuenta que es demasiado tarde. El esperpento aparece con toda su crudeza y de repente un día nos encontramos con que amanecemos completamente maniatados. Frente a un televisor, encadenados a un trabajo precario, fomentando con hijos esa horrenda institución llamada familia, acuñando capital (el que puede y sabe), atrapados por un crédito o convirtiéndonos en burócratas del arte… con los tiempos que corren está difícil aguantar el tipo. Se necesitan alas en los pies para no dejarse atrapar y como golondrina de temporada, volar muy lejos hacia el calor del trópico…

En guadalajara (plaza mocha y cuadriculada de producción de serigrafías y grabados, ése monchis rifa!), camuñas me dijo en el cuarto que compartíamos en casa de un amigo pintor: vivimos en un mundo que a la que menos te lo esperas te encuentras sin llaves en la calle.

Acertado y visionario comentario. Si acaso le faltó añadir: sin llaves en la calle, sin trabajo y con una hipóteca por pagar a 35 años vista. O si no, sin pedos mi licenciado, la heredan sus hijos. eso, o dar por perdida la ilusión, digo inversión, de toda una vida. ajúa!

Yo naaaaaaací… con alma de pirata, junto a un maaaar cubierto por hojas de plata… canta agustín lara desde el desvencijado cd player, plagado de suásticas y demás parnafernalia camuñesca, en el reducto metafísico y circunstancial de la casona de xico en el paraíso del tío pascual: verdadero hub de piratas en tránsito de diverso pelaje, de duendes del río y de peligrosas mariposas ludditas de color azul que arremeten contra la tecnología portátil.

Toño Camuñas pertenece a la generación anterior al uso del casco obligatorio para motocicletas, de la época de las vespinos y mobiletes, los jeans muy ajustados rollo punki y las cajetillas de winston canario y fortuna cuando no había varo.

En ese entonces, en España muchas cosas estaban por hacer y afortunadamente nos tocó una época de desmadre, llena de resquicios donde alojarse de una manera más o menos cómoda, cercana a la invisibilidad fiscal y a la práctica real de una anarquía de estar por casa. Mucho yonqui, eso sí.

Pero ya se apuntaban las formas de este protofascismo consumista que ha convertido los espacios públicos en amplias superficies comerciales y las expresiones culturales en espectáculo circense para todos los gustos, caracterizándose el arte por ser básicamente ñoño, apto para todo público y de amplio consenso para facilitar su mercantilización, ya sea como objeto de consumo elitista o como espectáculo mediático para el gran público: el cáncer social que representa el arte comercial insulso.

En el extranjero Albert Camus decía que un prisionero se encuentra básicamente ante un sólo dilema: pensar en cómo mejorar las condiciones de vida de la cárcel, o huir y poner toda su energía en preparar la fuga ignorando todo aquello relacionado con la calidad de vida de los internos. Y una opción excluye a la otra.

Al igual que un preso, un artista de estos tiempos -como camuñas bien sabe, también se enfrenta a un tremendo dilema: adaptarse a las condiciones del mercado (sin ser esto una garantía de éxito), o fabricarse una existencia original, para construir una obra partiendo de la experiencia y el autoconocimiento, y no desde los refritos que la cultura mediática ha producido desde los años del pop, básicamente lo que se consume en las galerías de media Europa.

Y por cierto, del pop ya ha pasado medio siglo, la postmodernidad por ahí la lleva de estar agotada. A decir verdad, la crisis postmoderna, como muchas otras, ni la pelamos. si no recuerdo mal, nos la pasamos en el trópico dibujando, fumando porros y leyendo a los libertarios como bey y zerzan o la historia de los milenaristas. Estamos hasta la madre de latas de detergente reproducidas hasta la saciedad y de videitos caseros elevados a la categoría de experiencia cultural. Hartos de un ARTE inútil, y paradójicamente en los tiempos de la hipercomunicación, no sabemos cómo decirlo.

Lo que nos sigue gustando, causando emoción y cosquilleos en la percepción es un arte que parta de la experiencia, pero que no se encierre en la autocontemplación tediosa y telemática del YO, y que sobre todo, posea un agudo sentido del humor, una de las pocas claves para revertir la actual situación de depresión anímica generalizada.

En este contexto, una de las prioridades del artista, tomando el término como sinónimo de individuo que cultiva el libre albredrío a tiempo completo, es hacer de la vida un acto de creación permanente. imponerse un propio credo y vivir en él: austeridad y metafísica cotidiana.

La práctica pictórica que ejerce Camuñas, maquinaria ideológica, nihilista, ascética y disciplinada como un engranaje suizo disparatado, es, ante todo, un método de conocimiento y de aproximación a la realidad (uno más), un modo de encauzar el pensamiento y a través de lo gráfico escribir una novela de la experiencia, un registro de las situaciones y de la deriva existencial. psicogeografía emocional y cartografía de la imaginación pura. La línea argumental es rizomática por recurrente: las obsesiones son las mismas y se aparecen en cualquier momento: luchadores dando traspiés alcoholizados y derrotados, gurús deformes, juanitas macabras, bailarinas mutiladas, barcos piratas fantasma, peces incomibles y personajes de la barranca: el tío nazas y el tío pascual atrapado en su megalomanía y consumido por su afición al aguardiente de caña cañabar: por favor me trais dos pesos… tejiendo todo ello una red de significado experiencial, un telaraña atrapasueños gráfica poblada de energúmenos y derviches incendiarios.

Ante la producción artísitica industrial actual, este devoto del pincel y de la austera soledad creativa (la austeridad es una cosa que llevo con gusto, no es un castigo, dice camuñas), antepone su trabajo de orfebre.

Casi siempre realizado en las antípodas de la vida social del barrio de Malasaña, en Madrid, donde Camuñas es teniente de alcalde honorario y tiene pintados los locales comerciales de medio barrio. antes, en África y la India (donde realizó un amplio estudio sobre los tullidos a orillas del Ganges que ahora se materializa en sus cuadros), y desde hace más de diez años en México (país prolífico para que florezcan los más absurdos surrealismos cotidianos), bien sea en el desierto de San Luis, en la montaña tropical o en las sucesivas casas de doña esperanza en el distrito federal. las famosas taz de don joaquín, ampliamente mencionadas y desplegadas con profusa alegría.

Esos parajes donde ha residido camuñas poseen una extrema belleza natural, categoría muy apreciada por quien en el fondo es un esteta -él mismo es todo un cuadro-, donde viven sociedades rurales muy poco contaminadas por el híperconsumo. Cuando camuñas llegó a xico por allá del 2001 lo que los campesinos le preguntaban, más que por el significado de sus tatuajes, era si no traía antrax. Ser extranjero, ser turista crónico, estar siempre de paso, tiene estas cosas. La realidad siempre te sorprende fuera de contexto. Magnífico observatorio de uno y otro lado. Y sobre todo de uno mismo. El único reducto permitido para la verdadera experimentación es la búsqueda de una existencia original, donde se pueda dar el proceso chamánico necesario para crear desde un interior reconocible, ya que la realidad exterior hace mucho que dejó de serlo.

Mientras el Mundo se preguntaba quien había tirado las torres gemelas, en nuestras habituales caminatas (Camuñas camina todos los días como una máquina deseante y metefórica) por las montañas que envuelven xico, entrevistábamos sobre el 11-S a los campesinos, quienes en su mayoría ignoraban el evento y seguían cuidando tranquilamente de sus cabras. Sabrá Occidente que una parte de sí mismo lo ignora olímpicamente? saben los artistas contemporáneos que el arte, como dijera Lipovetski, nada más les preocupa tanto a ellos que lo producen? y a casi nadie más!
La vida es sueño, dice en otro cuadro.

Camuñas, artista callejero y campeón de la vida a la intemperie, nómada y cultivador de la abstracción mental como parámetro de desintoxicación, fabrica su corpus pictórico, con base en el dibujo, a partir de un desquiciado y alucinado catálogo de personajes monstruosos y chocarreros que se desparraman por lienzos, papeles escolares, patinetas, murales, bitácoras de contable alemán de principios del siglo pasado (verdaderos object trouvées) o láminas oxidadas… como el agua del río Coyopolan trabaja su camino entre las piedras, con alegre tenacidad.
Phanta rei y pásele con confiansa. Ahí, en el paraíso, donde el tío pascual obtiene su fuerza, su increíble personalidad y espacio para el desarrollo de su locura etilíca y celebratoria, en camuñas refuerza su afán por mantener una vida alejada del mundanal ruido dedicado al dibujo, a la meditación y a la lectura, y cultivar de este modo el núcleo antisocial del artista experimentando la originalidad de la existencia, como diría newman. sumergirse en el tiempo del río, en el paraíso del tío pascual, es un fabuloso método de desaparición en un mundo en extremo vampirizador de las energías libertarias.

La anarquía consecuente es la mejor receta para la gripa postindustrial y la afasia postpostmoderna. Ya que el GRAN CUENTO DE LA VIDA nos es dado, y nosotros simples mortales poco podemos hacer para cambiar las reglas universales del juego, por lo menos tenemos nuestra porción de injerencia (casi íntegra si se trabaja para ello) para ver qué hacemos con las nuestras. Y por lo que parece viendo la obra hasta la fecha realizada, camuñas tiene muy claro lo que hacer con la suya.
QTDXC. y salud, que belleza sobra!

Rubén Bonet
xico-la roma, df. marzo 2009

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